Vivimos intentando evitar la incomodidad. Huimos del dolor, del enojo, de la ansiedad.
Nos alejamos de todo lo que remueve, confronta o incomoda… Como si sentirnos mal significara que algo está mal con nosotras.
Pero, ¿y si eso que hoy te incomoda fuera, en realidad, una señal? ¿Y si el malestar fuera la manera en que tu alma te empuja a mirar hacia dentro?
La incomodidad no es el enemigo: es el mensajero
Sentir incomodidad no es un error.
Es parte del proceso de crecimiento.
A veces, lo que hoy te incomoda es precisamente lo que necesitas ver para transformarte.
La incomodidad aparece cuando:
- Algo interno ya no vibra con lo externo.
- Una verdad quiere ser reconocida.
- Tu alma está lista para otro nivel de conciencia.
No es casualidad que justo eso que evitas sea lo que más necesitas integrar.
¿Qué te está mostrando lo que molesta?
Piensa en algo que hoy te incomoda profundamente:
- ¿Un comentario de alguien?
- ¿Una situación repetitiva?
- ¿Un vacío que aparece en la noche?
- ¿Un hábito que ya no encaja?
Detrás de eso que molesta, puede haber:
- Un límite que necesitas poner.
- Una herida no sanada que está tocando fondo.
- Una verdad que no te estás permitiendo ver.
- O un ciclo que necesita cerrarse.
El cuerpo habla, la emoción pulsa, y la incomodidad se enciende.
Todo eso… no es castigo. Es dirección.
No se trata de “quitar” la incomodidad, sino de escucharla
En vez de preguntarte:
“¿Cómo dejo de sentir esto?”
Podrías preguntarte:
“¿Qué me está mostrando esto que siento?”
Aquí comienza el viaje interior.
Puedes usar herramientas como:
- El Journal de Gratitud para escribir sin filtros lo que molesta, lo que remueve, lo que duele.
- El Oráculo Mensajes de los Espíritus Maestros para recibir una guía más sutil y espiritual en momentos de confusión.
Estas herramientas no “solucionan” la incomodidad. Te ayudan a atravesarla con conciencia.
¿Y si dejaras de huir de tu sombra?
En el camino espiritual, muchas veces se nos enseña a buscar solo la luz.
Pero la verdadera transformación ocurre cuando también somos capaces de mirar nuestra sombra… sin juicio.
Tu sombra no es maldad. Tu sombra es toda esa parte tuya que aún no ha sido abrazada con amor.
La incomodidad es la puerta hacia esa sombra…Y al cruzarla, encuentras verdad, autenticidad y expansión.
Práctica para usar la incomodidad como guía
1. Siéntate en silencio, en un espacio sin distracciones.
Opcional: enciende una vela 432 Hz para crear un ambiente de contención energética.
2. Escribe:
- ¿Qué me está incomodando últimamente?
- ¿Qué emoción aparece con eso?
- ¿Qué me está queriendo mostrar?
- ¿Qué no estoy diciendo?
3. Cierra con esta frase:
“Honro lo que incomoda. Me muestro disponible para escucharlo.”
Hazlo sin expectativas. Solo con presencia.
Lo que incomoda, te está moviendo
No estás perdiendo el rumbo.
No estás fallando.
Estás evolucionando.
Y a veces, evolucionar duele.
Pero también despierta.
Despierta memorias. Decisiones. Nuevas versiones de ti.
El fuego que arde… también es el que transforma.
Deja que lo incómodo te muestre el camino
No todo lo que molesta es un obstáculo.
A veces, es un maestro.
El verdadero crecimiento no siempre se siente cómodo.
Pero sí real, honesto y profundamente tuyo.
En Ki Darma creemos que sentir es parte del viaje.
Y que lo que incomoda… también puede iluminarte.

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